Seguramente te preocupa el nivel de paro. La dificultad de encontrar un empleo digno que te ilusione y te haga feliz. Tu proyecto profesional se puede resumir en trabajar en algo que te mejore como persona y te ayude a vivir desahogadamente y tener una familia. Sin embargo, el horizonte no es demasiado esperanzador. Te desanimas y te pones a buscar y aceptar cualquier trabajo, aunque no se corresponda a tu nivel de formación y experiencia.

Sin embargo, hay personas que, con tu edad, semejante formación y experiencia profesional, logran desarrollar un proyecto profesional ilusionante y atractivo que les llena de felicidad.

Todas estos factores, crean el caldo de cultivo propicio para que te plantees alguna vez seguir tu propio proyecto profesional, y ayudar a otras personas convirtiéndote en emprendedor. Para eso, necesitas un proyecto ilusionante y capacidades para lograr llevarlo a cabo. Necesitas formación, desarrollarte profesional y personalmente. Un aspecto que no se suele tener en cuenta es la personalidad del emprendedor.  Es lógico. Por mi experiencia un emprendedor debe tener una personalidad determinada. ¿Eres consciente de tus fortalezas y debilidades? El emprendedor, lo he visto en casos concretos, ha de ser constante, luchador, resistente a las dificultades, sacrificado, optimista, etc.

Para satisfacer esa necesidad, estas surgiendo nuevas instituciones especializadas en el desarrollo personal y profesional, que te proporcionaran las herramientas necesarias para ser emprendedor y no morir en el intento. Este es el caso del Instituto Superior de Marketing y Servicios (ISMS) cuya misión es estar al servicio de los jóvenes emprendedores. El ISMS les ayuda a encontrarse, orientarse, desarrollarse personal y profesionalmente.

Tus limitaciones personales y de formación para ser emprendedor se superan con dedicación, esfuerzo, espíritu de sacrificio, optimismo, mucha ilusión y la compañía de gente de confianza en las que puedas apoyarte y formen equipo contigo.