Como emprendedor, una vez que tienes claro que debes practicar una serie de habilidades como saber escuchar, ser paciente, tener capacidad para superar obstáculos y algunas más, de las que escribiré más adelante, uno de los aspectos clave para mí son las personas. Me explico.

En 2009 leí el libro “Nunca comas solo” de Keith Ferrazzi, en el que explicaba las claves para crecer en los negocios y en lo personal, creando una red de contactos y estableciendo relaciones sinceras y duraderas, donde todos tenían algo que dar y que recibir.

El libro abordaba conceptos como la marca personal, la importancia de la agenda, las relaciones, posteriormente llamadas networking, y otros más que configuraban un tesoro para aquel que los va cultivando. En definitiva, la importancia de las relaciones con otras personas.

Cuando escucho a emprendedores que tienen una idea desarrollada y que pudiera ser una casa rural, un servicio de mantenimiento y creación de páginas webs o una tienda de mascotas, una de las preguntas que les hago es ¿a cuantas personas conoces, a las que puedas llamar para invitarles a conocerlo o para ofrecerles el servicio? Es decir, cuantas personas te conocen profesionalmente y confiarían en ti, con independencia de la actividad que tengas.

Para mi la respuesta es un indicador del éxito que puedas tener, ya que, aunque no sea definitivo, cuantas más personas conozcas y puedan hablar bien de ti y de tu negocio, tus probabilidades de empezar con actividad serán mayores.

Imagínate que acabas de lanzar una casa rural que puede valer tanto para familias que quieran desconectar de su trabajo, como para empresas que quieran hacer reuniones diferentes, en un entorno más tranquilo. Y supón que una de tus amigas tiene una guardería canina. ¿Por qué no asociarte y a ofrecer el servicio de guardería para la mascota de tus clientes, que quieran descansar un fin de semana? Este acuerdo tendrá sentido si ambos negocios aportan clientes al otro y se comparten ingresos.

Se trata, por lo tanto, de estar permanentemente ampliando la red de contactos y ayudar a las personas, con la finalidad que ellos te puedan devolver el favor. En una ocasión asesoré al hijo de un amigo a encontrar trabajo, de forma desinteresada. Meses después, mi amigo que acababa de montar un restaurante me invitó a conocerlo y, posteriormente hable bien a otras personas que quedaron encantadas y alguna se hizo cliente mía, porque mi amigo les recomendó que trabajaran conmigo, como asesor financiero.

En otra ocasión recomendé a un conocido a un buen profesional. Mi llamada fue del estilo: ¿Qué tal está Antonio? ¿cómo va tu empresa? Te llamo porque he conocido a una persona brillante y muy creativa que está buscando trabajo en tu sector. Creo que te merecerá la pena conocerle.

Siempre es buen momento de conocer a más personas, de ayudar, de relacionarte honestamente, de echar una mano a alguien que lo necesite. Para mí la mejor definición de marca personal es la siguiente: lo que dicen tus clientes y proveedores de ti, cuando tú no estás presente.

Estoy a tu disposición, para escucharte y ayudarte en el Instituto Superior de Marketing y Servicios.

INSTITUTO SUPERIOR DE MARKETING Y SERVICIOS

Fernando Elvira González